Quien fuera niño

Escrito por Ariel Saldana el sábado 01 de mayo, 2010 - 13:32 en General

Lo he manifestado en varias ocasiones en este blog. Mi vida ha sido plena… maravillosa. Y esto no significa que haya estado libre de problemas. Simplemente he aprendido a sacar lo bueno de lo malo. “Casualmente”, siempre sucede esta dualidad. Solo es cuestión de usar el lente adecuado para observar las complicaciones. Al final del camino, hacemos con nuestra voluntad lo que nos plazca… para bien o para mal.

Y quizá, una de la mas bellas etapas de mi vida ha sido la niñez. Remembranzas van y vienen en estos días, ahogados por el ahora enfoque mercantilista de la celebración del Día del Niño.

Los primeros años de mi vida los viví al oriente de la ciudad. En aquel entonces apartado oriente. Por los rumbos del Bosque Venustiano Carranza. Jugar con mi amigo Raúl era lo máximo, desafortunadamente nuestra tarde entre semana se reducía a dos horas. Raúl estudiaba la primaria en el turno vespertino de la Escuela España. Sin embargo, dos horas eran suficientes para crear los escenarios mas sofisticados de exploración en dos pinabetes sobre la avenida Ocampo. Con cajas vacías de cartón y mecate, construíamos nuestras mochilas. Una galleta por aquí, un plátano por allá y listo. Nuestras provisiones estaban preparadas para hacer un larguísimo viaje: la vuelta a la manzana.

El perico de Don Miguel (un ave real parlanchina, no es que le diga perico a mi estimado Don Miguel), que hasta cantaba las rancheras que se oían en el radio de transistores de su taller de radiadores; La amplia sonrisa de Chuchis, del enorme almacén que vendía todo lo necesario en casa (ahora paso por ahí y el enorme almacén era tan grande como al ancho de una cochera para un auto); El ingeniero Alemán que meticulosamente lavaba su camioneta por las tardes. Limpia hasta la rodada. Las casas de monstruos en la casa de los Dávila… en fin.

Desafortunadamente, nuestros niños han perdido algo de niños. Muchos, son seres ansiosos, insatisfechos por lo que tienen e intolerantes a las dificultades cotidianos. Y nosotros, Si, nosotros ahora sus padres no hemos hecho la tarea de forjar un carácter adecuado, consintiendo caprichos y deseando y dando “lo que nosotros no tuvimos”. Nuestro entorno, nos ha hecho creer que necesitan “algo” para ser felices. Quizá todo lo que necesiten sea un amigo, un perico, dos pinabetes y mucha imaginación. ¿Crees poder dárselos? .Hasta luego.


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