El gran maraton lala

Escrito por Jesus Cruz Perez el lunes 22 de marzo, 2010 - 21:17 en MARATON

Son las 7:00am de la mañana y mi esposa me despierta, Jesús, se escuchan las sirenas de ambulancias y patrullas, vamos a la avenida a ver a los corredores del maratón LALA, tengo ganas de verlos. Un poco cansado por el día anterior, decido levantarme, ponerme una pantalonera e ir a la avenida más próxima a nuestra casa para ver a los corredores. Llegamos a la avenida enfrente al auditorio municipal de Lerdo, y vemos como comienzan a pasar las patrullas, de rato vemos como viene el 1er contingente, varios kenianos y otros aztecas, fue impresionante verlos, parecía que iban flotando, sus cuerpos perfectamente diseñados para esta competencia tan desgastante, ellos iban corriendo, no trotando. Nosotros no fuimos a ver a los elite, fuimos a ver a todos los corredores recreativos que hacen grandes las competencias, los que corren por sus nietos, por sus seres amados que ya se les adelantaron, los que corren para sentirse vivos, pues un maratón es como la vida, la vida tiene un inicio y un fin, de nosotros depende de que esa carrera sea divertida o todo un martirio. Comenzaron a pasar los héroes por los cuales nos levantamos, aunque parte de mi seguir en mi cama. Vi correr héroes que veían la carrera con pasión pero no tenían ojos, también héroes que abrazaban la vida con valor, pero no tenían brazos, también había corredores a los cuales su cuero estaba arrugado, su alma estaba intacta, pura, limpia, juvenil, cuantos jóvenes conoces que ya están viejos por adentro y no viejos de sabiduría, viejos de amargura, mis ojos se llenaban de lagrimas, no de lastima sino de ánimo, de motivación, de tomarlos como ejemplo positivo para seguir la carrera más importante de mi vida, la cual es mi vida misma. La fiesta continuaba, vi pasar al hombre araña, que no se cómo haya quedado en el kilometro 42, también vi pasar al norteño mostrando su poderío económico, con millones de pesos pegados a su elegante traje, también vi pasar a un señor con una butarga de taxi, fueron muchos los héroes que vi pasar ese día. Quede con mis manos rojas de tanto aplaudir a los participantes, había muchas personas que animaban a los corredores como si fueran de sus familias, y también había corredores que cuando la porra estaba callada, les preguntaba ¿Dónde está la porra, porqué tan callada? Y como resortes nos levantábamos y gritábamos y aplaudíamos. No me cabe duda, esta es una fiesta no solo de los laguneros sino de los mexicanos, en nuestra bella comarca recibimos corredores de varias partes del mundo y de todo nuestro querido México, y las porras los animaban, les gritaban, arriba zacatecas, arriba chihuahua, etc y los corredores volteaban y aunque se les veía cara de cansados, sonreían y se motivaban para terminar este gran reto de alma, vi apoyar a todo un pueblo y no solo a los locales, somos un mexico y no varios mexiquitos. Que gran fiesta es el maratón LALA, hay quien vive su vida sufriendo y pagando el precio, yo quiero vivir mi vida como los héroes que vi en esta gran carrera humana, se que en esta vida siempre encontraré una porra que me animará a seguir adelante, serán mis padres, amigos, conocidos etc, pero no estamos solo así como esos miles de corredores nunca estuvieron solo en esos 42kms. A veces los seres humanos no sabemos cómo vivir nuestras vidas, creo que el mejor ejemplo es ver como los maratonistas elites y recreativos se preparan, ellos entrenan meses antes de la carrera, se van preparando física, metal y emocionalmente, ¿qué pasaría si así nosotros nos preparáramos para correr nuestra vida? El corredor tiene un fin en mente, cuantos vi correr que traían mensajes en sus camisetas, como por ejemplo “Llegaré por mis nietos”, “Este es mi 1er maratón”, etc u otros que llevaban la foto de sus seres amados estampados en sus camisas, ellos veían y tenían un objetivo más fuerte que sus propias limitaciones físicas, ¿cuál es tu motor que te mantiene viviendo?. Que gran fiesta Lagunera, que gran fiesta que no dura un día, sino que se mantiene por siempre. Una gran fiesta que no se corre con las piernas, se corre con el alma, con el corazón. Quiero vivir esta gran fiesta, así que ya estoy comenzando a prepararme para el siguiente maratón, es un compromiso conmigo mismo, de que mi vida será mi preparación para el siguiente maratón, pues espero que cuando esté llegando al fin de mi carrera de vida, llegue tan satisfecho y lleno de emoción como la cara que tenía la última persona que llego a la meta de este gran maratón LALA.


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