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Tres estampas del Nazas

Escrito por Carlos Castañon el lunes 06 de octubre, 2008 - 12:42 en Río Nazas

Por supuesto que los laguneros tenemos una identidad más profunda que un equipo de doce jugadores persiguiendo una pelotita. La extraordinaria avenida de los ríos, el Aguanaval, pero sobre todo, el Nazas, reflejan entre nosotros, ese viejo sentimiento “lagunero”, que ahora comparten también las generaciones jóvenes que no conocían el río en su cauce natural. No deja de asombrarme gratamente, la expectativa que genera en las personas el río cuando disfrutan el revivido paisaje, ya sea desde las ventanas de sus coches o en breves recorridos por la rivera, incluso, no faltan los incautos que se meten a nadar.

Entre tanto, he pensado en tres estampas que quiero comentar sobre el Nazas. La primera me recuerda la percepción que los agricultores de antaño tenían sobre el río. No son pocos los testimonios y documentos que recuerdan el respeto y la gratitud, a tal grado que reconocían al Padre Nazas. Cada avenida los agricultores  recibían al río festejando la riqueza y prosperidad que traía a la región. Entre otros beneficios, resaltaban el limo que traía el afluente a su paso desde la cuenca alta. Ese limo era un fertilizante natural para sus tierras sembradas de algodón. Actualmente el río, dado el respeto que le hemos prodigado al Nazas, trae consigo un limo posmoderno: basura, cadáveres, tóxicos, aguas negras y hasta colchones. Ese es nuestro triste fertilizante actualizado, ¿a alguien le avergüenza?

La segunda estampa tiene que ver con la crisis del agua que arrastramos en la región, no sólo la obscena e irracional sobreexplotación del acuífero principal, ese río subterráneo al cual le sacamos más agua de la que recibe. Ya desde 1949 el gobierno federal había emitido vedas a través de decretos por la gravedad del problema, no obstante, se siguió explotando y concesionado nuevamente el agua. La historia resulta conocida de la mexicanidad: la ley existe, pero no se acata. Como consecuencia tenemos a la vuelta de los años, una presencia alarmante de arsénico en el agua que diariamente bebemos. Sin embargo, esto me hace pensar en los vasos comunicantes que dispone la propia cuenca del Nazas, y que debido a esta avenida, tendremos un impacto favorable en la recarga del tan vapuleado acuífero. Al respecto, un estudio realizado por los investigadores Levine y Cruz (1998), bajo el auspicio del IWMI, demostró con evidencia verificable, que la avenida del 1991-1992 recargó significativamente el acuífero, lo cual nos indica caminos sustentables para la recarga.

La tercera estampa la refiero a un tema más polémico: el sistema de presas. Antes de la construcción y funcionamiento de la gran presa El Palmito o Lázaro Cárdenas,  el azar del río traía lo mismo prosperidad que ruina, dado que el cauce corría naturalmente y era captado por canales, acequias y represas, bajo el sabio sistema de aniegos o riego por inundación. Sin embargo, este método estaba sujeto al volumen que trajera el río, y por lo tanto, no se tenía la certeza de asegurar el riego, aún así, se generaron en la Comarca, capitales espectaculares. Hubo un gran debate entre agricultores, políticos y usuarios del río desde principios del siglo XX hasta 1930. Se creía que la solución a la contingencia del Nazas era la construcción de una presa que almacenara y controlara el caudal, para así poder disminuir la variabilidad del afluente, y consecuentemente, compensar los malos años con los buenos. A pesar de la oposición de muchos, con el tiempo la idea tuvo un gran consenso social, y se concretó el proyecto en el periodo de 1936-1946.

Ahora, tengo la impresión, ante la gravedad de los problemas que tenemos con el agua, por más que las autoridades le den la vuelta, que estamos en la base de un nuevo consenso social para retornar el río a su cauce natural. Sé que la idea no les gusta a muchos, pero no se trata de una cuestión de gustos lo que nos estamos jugando en el presente, sino el fututo mismo de la región, en esa triada que incluye economía, ecología y sociedad. Cada vez más la tendencia mundial tiende a reconocer que el éxito económico también depende del cuidado sustentable del ambiente, y por lo tanto, de la relación que asumimos como sociedad. De otra manera, seguiremos creyendo que el agua, un bien de interés público, se puede gastar irracionalmente sin reparar en las consecuencias que ello implica, porque al final, desestimamos que el arsénico es un problema de salud pública.


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6 comentarios de "Tres estampas del Nazas"

#1 Niria Gabriela Ramos Marín escribió: perfil 09/jun/2009

Estimado Carlos, que gusto estarte leyendo ahora por el blog.

Un abrazote para ti.

#2 RAZA escribió: 09/jun/2009

Las presas se construyeron con un "fin social" pero ese fin ya no existe, el almacenamiento de agua para épocas mala y que beneficiaba a centenares de campesinos ya no ocurre, en esa época con sus cosechas de fríjo y maíz los campesinos almacenaban su grano para los meses posteriores hasta vuelta de año y con las cosechas de algodón había trabajo para la temporada de cosecha (por eso las ferias se llevaban en esos días).

Los campesinos ya no poseen tierras, la política Salinista y posteriores permitió que los latifundistas volvieran a acaparar las parcelas ejidales, las cuales fueron vendidas por necesidad; ya no se siembran alimentos para esos colectivos, ahora se usa el agua del Nazas y los pozos profundos para regar esas grandes extensiones de terreno sembradas de forrajes (son más importantes las vacas que los humanos).

Esos.. unos cuantos son a los que conviene que el agua no corra por el cause natural pues es líquido barato para sus posesiones (y las rentadas a precios irrisorios que aún existen). Si el beneficio es para unos cuantos, porque mejor no para todos... la naturaleza lo agradecerá o cobrará como ahora...

Saludos...

#3 ToRo escribió: perfil 09/jun/2009

... el agua para todos, que el agua corra libre por su cauce.

#4 Felipe Segura escribió: 09/jun/2009

Felicitaciones Carlos, acá en la Ibero te seguiremos en este nuevo espacio tuyo. felicitaciones por tu comentario de hoy, que bueno que te dieron un blog por que desde que Yohan dejo de escribir hace falta buenos comentarios, era el unico en hablar de cultura de manera seria y responsable.

#5 rogelio escribió: 09/jun/2009

CREO QUE TODOS QUEREMOS QUE EL AGUA VUELVA POR SU CAUCE, MINIMO EN EL AREA CONURBADA, YA SI QUIEREN MAS ADELANTE O RIO ABAJO PUEDE IRSE POR EL SACRAMENTO, PERO AQUI SE NECESITA DEMASIADA CULTURA DEL AGUA, POR QUE ES ALGO QUE NOS PARECE TOTALMENTE AJENO Y QUE EN REALIDAD SI NO ESTA AFECTANDO BASTANTE

#6 Luis Felipe escribió: 09/jun/2009

Hola Carlos:

Sobre las Presas y el Nazas, te envío un comentario. Saludos y que estes bien.

¿Sirven de algo las presas?

Por: Luis Felipe Rodríguez

En los últimos años se ha desarrollado una corriente de ecologistas a nivel mundial liderados por la WWF que han cuestionado la utilidad de las presas en la sustentabilidad de las regiones y países, enfoque que ha sido retomado por la Comisión Mundial de Presas (WCD). Ya que se considera que “el acceso al agua potable y a la electricidad esta lejos de ser universal”, La WWF también sostiene que: “Las 45 000 grandes presas del mundo han provocado un considerable daño al medio ambiente y, junto con actividades asociadas como la irrigación en la agricultura, han sido uno de los factores que más han contribuido a la perdida de la biodiversidad de agua dulce observada en las últimas décadas. Mientras las presas aportan beneficios socioeconómicos, a menudo amenazan también el sustento de las poblaciones que habitan la cuenca al perturbar los servicios medioambientales de los ecosistemas de agua dulce” (Posición de la WWF acerca de las Presas)

El auge de la construcción de presas en el mundo se dio bajo la idea de que estas son necesarias por la utilidad de sus servicios, como el suministro de agua, la irrigación, la generación de electricidad y el control de inundaciones. De ahí el éxito que en Estados Unidos tuvieron las políticas regionales basadas en el desarrollo de Cuencas Hidrológicas, sobre todo en el Valle de Tennesse. Fue famosa la Comisión del Valle de Tennesse (TVA), cuyos directivos anduvieron asesorando a los gobiernos latinoamericanos para implementar políticas similares en el continente.

En México, se adoptaron estas políticas regionales en los Sesenta. Surgieron diversas Comisiones cuya finalidad era desarrollar las poblaciones aledañas a los ríos Balsas, Grijalva y Papaloapan. Siguiendo la experiencia norteamericana, en la Laguna, es los Sesenta se implemento el Plan de Rehabilitación, que consistía básicamente en la construcción de presas y canales revestidos para eficientar el uso del agua en el sector agrícola, si bien la primer gran presa lagunera data desde los Cuarenta.

El desarrollismo en boga, adopto el lema de la “revolución verde”, acompañando las obras de infraestructura hidráulica con la implementación de grandes proyectos de tecnificación de la agricultura. La modernización del campo estaba en marcha. El cuidado del medio ambiente era un tema menor, sin mucha trascendencia. Pronto el desarrollismo mostró su otro rostro. La desertificación, la contaminación de aire suelo y agua, la polarización social (los grandes productores agrícolas tecnificados por un lado y los ejidatarios, comunidades indígenas y pequeños productores por otro).

Las grandes obras de infraestructura hidráulica y de otro tipo, sin duda coadyuvaron en su momento al avance económico del país. El desarrollo de la agricultura y el auge de los productos de exportación (algodón, henequén, café, hortalizas, etc.) permitieron la entrada de divisas necesarias para el proceso de industrialización del país. Al poco tiempo, la descapitalización paulatina del campo se hizo presente, culminando con las reformas salinistas al Art. 27 constitucional en 1992, para darle la estocada al sector social de la producción agrícola.

Sin competidor enfrente y ante un estado laxo, los grandes magnates agrícolas se dieron vuelo con el uso y abuso de la infraestructura hidráulica nacional. La Laguna no fue la excepción, el acaparamiento de la tierra y de las aguas subterráneas y rodada fue el pan de cada día. La aparente modernización del campo a toda costa se dio sin pausa, no hubo nada que detuviera la avalancha depredadora del capital. El ahorro del agua de todos en beneficio de unos cuantos. De que sirve mantener el agua aprisionada en presas mientras la población y la naturaleza lagunera literalmente se muere de sed y de contaminación. Es esto racional.

Algunas voces de expertos en el uso de los recursos naturales en diversas partes del mundo han estado clamando la necesidad de revalorar la utilidad de las presas, y la necesidad de que la naturaleza con una pequeña ayuda de sus amigos haga posible el milagro del retorno al equilibrio ecológico. Urge en La Laguna un gran debate sobre este tema y muchos otros que permitan que los laguneros se expresen sobre que nuevo rumbo debe seguir la región. El actual modelo de desarrollo no da para más. Todavía es tiempo.


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