Para los románticos oscuros
Más allá de la oscuridad I Ahí está, observa de lejos la ventana iluminada. La noche es demasiado oscura para ver otra cosa que no sea ese rectángulo a varios metros. Las estrellas se esconden tras cúmulos de agua evaporada. Observa la figura que se mueve al interior de la casa, quisiera entrar, ocupar el sitio que no le corresponde. Adentro alguien llora, no sabe a qué vino a este mundo; las cosas no valen, rodeada de objetos, pide al cielo irse y no volver. II Alguien le habló, después de algunos días observando la casa, la voz apareció en su cabeza. Tal vez era el hambre que no cesaba o las noches que pasaba sin dormir. Tenía que entrar, conocer aquello que no le estaba destinado, calmar su soledad. Ella ve por la ventana, desde hace unos días se siente observada, la curiosidad la mata, la ansiedad la asusta, quisiera salir, dejar la casa repleta de vacío. III La lluvia empapaba su cabeza, Pedro tenía cinco días sin comer, la gente de la zona ya le había dado "lo suficiente". El frío le calaba hasta el alma, necesitaba calentarse, buscar un refugio a la tristeza de su miseria. Era una noche de gotas interminables en el tejado. Quería escapar de esas cuatro paredes, Aurora espiaba cada centímetro de húmeda oscuridad, deseaba encontrar la respuesta a su cotidiano desconsuelo. IV Sus ojos se encontraron, él sabía que lo buscado por fin estaba a su alcance. Esos ojos, esa piel transparente le llamaban desde el otro lado. No pudo resistirse, rompió la ventana de un solo golpe, tomó el pequeño rostro de la mujer y acercó sus labios. Ella dejó que ocurriera, sin quejarse; por fin acababa su soledad, compartir la casa con el vacío de todas las despedidas que coleccionaba. EPÍLOGO Lo encontraron dormido, una sonrisa se dibujaba en su rostro, parecía satisfecho. El cuerpo de Aurora, mutilado, descansaba a un lado de la rota ventana. Ella por fin se alejó de su pesadilla y él, después de mucho tiempo, mitigó su hambre.
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11 comentarios de "Para los románticos oscuros"
Lorenzo Simental escribió:
09/jun/2009 El misterio del amor simbiótico: amar porque duele; la trabazón entre el que inflinge el dolor y quien está dispuesto a recibirlo; el sádico y el masoquista; buscar en el otro la soledad y la sensación cotidiana de perder… porque para que haya víctima es necesario el victimario: la necesidad vital de los desequilibrados, eslabones los dos de la misma cadena.
El náufrago eterno y su tabla de salvación que lo lleva a ninguna parte; la pérdida constante y la herida que no quiere ser sanada, sino que busca en la sal del mar de la desesperanza para saber que la muerte no ha llegado aún, aunque la desea… dictada por la justicia inflexible del orate.
El dolor en dosis precisas, constantes y a tiempo; las balas que se encuentran en el campo de batalla; la cara oculta de la Luna, la que devora al Sol.
Angélica, tal clase de amor es un rincón oscuro en el que a veces penetramos…
Que no nos gane el vértigo, el encanto irremediable del abismo.
JLuis escribió:
09/jun/2009 Nunca habia leido algo como esto, mi estimada la escritura
de este genero no es su fuerte.
Patetio, sin emocion y nada que transmitir.
Juan Manuel escribió:
09/jun/2009 Ya creo que este tipo no había leído algo como esto. Se nota porque ni siquiera sabe escribir.
Esta lectura realmente vale mucho la pena y puede considerarse como un género que la autora fácilmente puede seguir desarrollando.
Selene Esparza escribió:
09/jun/2009 Amiga me alegra compartir esa sensación contigo, se nota que realmente amamos esos misterios de la vida, el romance con dolor, el dar el 100. Que pena que muchos no lo entiendan así. Creo que lo rico es saber demostrar lo que sientes sin pensar en el plan del mundo. Me gustó y también me dice mucho. Gracias.
Lilia Angélica Martínez Mena escribió: perfil
09/jun/2009 Muchas gracias por sus comentarios, a la próxima va una poesía desgarradora!!!!
Cesar Vargas escribió:
09/jun/2009 Angelica:
Rico' agradable? desesperante? ... El amor es tan sensible, que nos va carcomiendo el alma, el cuerpo, la mente y nuestros sentimientos, que se pueden pasar de angustia a plenitud, de deseo a rechazo, de ilusión a decepción... aprender a diferenciar entre lo sano y lo sadico, es escencial, para no caer, en una satisfacción del sufrimiento del otro, entregar tu 100% sin esperar, es vital, bàsico, muuuy bàsico, primordial..
Es muy especial tu singular descripción del amor, muy reflectivo, muy bueno, para reconocer esa pequeña y delgada linea que divide al amor rico del sentimiento oscuro que todos, todos, tenemos y que, hace daño...
que buena escritura, muy especifica para encontrar esa pequeña linea...
Felicidades Angie!
nadia escribió:
09/jun/2009 Angie
no hay lado oscuro, solo otro punto de vista, los dos cristalinos, autenticos.. Que sería si no hubiera antítesis...felicidades
El Rulfiano escribió:
09/jun/2009 Esta muy bien escrito este relato y ademas bastante interesante. Te deja esas lagunas de argumento que tu puedes llenar a tu gusto o con tus propias conclusiones.
Angelica, si este cuento corto es de tu autoria, te felicito, esta muy padre y ademas eres buena escritora.
El Rulfiano escribió:
09/jun/2009 Angelica, por favor sacame de la duda ¿Si eres tu la autora de este relato?
En verdad es muy bueno.
Lilia Angélica Martínez Mena escribió: perfil
09/jun/2009 Gracias, el relato sí es de mi autoría. Este jueves subiré una poesía, espero que les guste.
Saludos
Lorenzo Simental escribió:
09/jun/2009 Nadia:
Esta vez difiero contigo: claro que hay un lado oscuro; ésa es, precisamente, la antítesis, la dualidad que, pareciera, en ocasiones es "necesaria" para comprobar que como hay arriba hay abajo; como hay luz, existe la oscuridad.
El lado oscuro es la otra parte de la Luna, como lo es la otra parte de lo que somos todos: el cúmulo de todas las experiencias del hombre desde que el hombre es tal, lo dijo Jung... Y vaya que en la historia del hombre hay claroscuros que nos hunden en el abismo.
El lado oscuro existe, como existes tú, como existo yo.
Ahí está el misterio.
