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Único Mando

 

 

Único Mando

 

Alfonso Villalva P.

 

¿Y tú qué me ves? ¡Soy el alcalde! ¿No te das cuenta? Aquí el único que manda soy yo. No sabes de los escasos milímetros que me separan de una decisión radical, definitiva, para tomar una piedra de río entre los dedos de la mano derecha y sorrajártela en el centro de tu punto más vulnerable; para partirte la crisma de una buena vez, para inhabilitar la función que por destino te ha dado este mundo inexplicable que se empeña en poner trampas a mi exquisita felicidad. Así, a lo macho, como se deben resolver los problemas en verdad.

 

No creo que te alcanzara la duración de tu efímera vida, para saber cuanto te detesto. Estoy convencido de que, quien diablos haya sido que te creó, jamás se enterará de lo nocivo que te has convertido en mi vida. Sí, mi vida, verás, porque sin tu existencia las cosas serían simplemente perfectas, como en un culebrón de horario estelar en el que el protagonista es guapo y listo, dueño de una carrera meteórica que le transporta de Tepito a la adoración de cien mil gargantas en el estadio Azteca vistiendo la casaca nacional, y luego a la política morelense en la que encabeza, con mucha audacia y conocimiento, un gobierno de progreso y felicidad. Un ídolo futbolero y popular que nunca, pero nunca se equivoca, ni tiene que dar explicaciones a nadie.

 

Por que esa es otra, resulta que sin derecho alguno, en la que debiera ser la más sagrada e infranqueable intimidad de mi habitación, me exiges, con una brutalidad sanguinaria, que me encuere ante ti, que me enseñe exactamente como soy, sin toda la parafernalia de excusas, justificaciones y excluyentes de responsabilidad que me he creado para tener mi mundo perfecto. Me ridiculizas, te burlas arteramente de mi ignorancia, del hecho de que fui manipulado, de que sí me la creí.

 

¿Por qué diablos no te conformas -como los demás-, con mi imagen ficticia de retoque insertada en la propaganda de mi cargo de alcalde, en toda la basura urbana que inunda Cuernavaca y que me han hecho creer se genera para el bien de mi comunidad? ¿Por qué diablos no te das por satisfecho y aceptas que los escrúpulos en esta época no son más que un puñado de estupideces anacrónicas que no pueden reconvertirse en activo productivo, en algo de valor? Lo sé, yo ni siquiera entiendo aún de que se trata esto de gobernar. La campaña fue más fácil, solo había que leer lo que me daban y dar autógrafos al público al que me debo. Lo sé, lo mío son las patadas al balón, las imprecaciones al árbitro, la provocación al contrario, el descontón…

 

Por qué no comprendes que no pueden transformarse los escrúpulos en capital político ni en nada que genere ese halo de confort que hace que a un funcionario público que se respeta, cualquier crisis le venga guanga. Entérate, yo soy el ídolo de la cancha, y ahora prometo seguridad, reformas estructurales, empleos y riqueza para todos, porque eso me piden que prometa, aunque en realidad muy poco entiendo de lo que me han hecho leer en público.

 

Por qué te empeñas en exigir que me encuere, maldito espejo, si ya había olvidado los principios de antaño que mi abuelita me inculcó, y que en tan repetidas ocasiones me llevaron a soltar lágrimas hasta en la tele, a ser aún más querido por mi afición. Si ya había logrado olvidarlos, digo, ¿por qué vienes ahora a enfrentarme con ellos y restregármelos en el hocico? No lo comprendo. Debieras limitarte a alimentar mi vanidad, exclusivamente.

 

Ellos me sedujeron, la verdad. Me dijeron que mi fama faraónica podía ser un trampolín electoral. Es lo de hoy, la fama por el prestigio, la popularidad por la propuesta y el contenido. Es la audaz ocurrencia de la mano que mueve los hilos del poder; el zarpazo astuto a los de enfrente que se disfrazan de izquierdas para apropiarse del mismo botín. Sí, dejé de ser el protagonista fresco y bien querido en los hogares mexicanos en los que me admiraban a través de una pantalla chica o una nota feliz en las páginas interiores de los diarios, y obtuve esto, ser parte de una máquina que genera mentiras, pactos inconfesables y dinero, mucho dinero. Se siente bien creer que el único que manda soy yo.

 

Una máquina que garantiza ser parte de la oligarquía inepta y desinformada que pretende administrar vorazmente las consciencias de millones de almas, siempre y cuando uno sepa apretar la horcajadura para prometer sonriendo cosas que de antemano sabemos imposibles de cumplir, para engañar a los incautos que siguen pensando que aún puede aparecerse por allí alguien en quien creer y que manifiestan su desesperación votando por cualquiera que esté dispuesto a personificar la farsa.

 

Sí, con rabia te confieso que me entregué a esa máquina a cambio de mis convicciones, de mi ignorancia, de mis buenas y legítimas intenciones. Sé que pude haberlo evitado, pero también te pido que te pongas en mi lugar, hasta cuando puede durar el glamour de ser una estrella del espectáculo deportivo, del desempeño físico y la mágia futbolera, antes de tener que presentarse derrotado con arrugas, reumas y vergüenza en eventos en los que hay que pagar para ser invitado. No olvides Irapuato… Cuantos metros más podía avanzar sin empezar a ser un parche en la memoria de los demás, un espectáculo lastimero para todos los que alguna vez me ungieron rey azteca.

 

Me duele el alma y me escondo a veces para chillar. Por eso te detesto, porque a ti no puedo darte la cara falsa que me he confeccionado, porque tu mirada quemante me obliga a abrir el alma y reconocer que yo pude haber hecho más por mí, y por todos mis compañeros, mi raza, mi barrio, mi dignidad. Esa, estarás contento, es la única cara de la verdad. Es lo único que manda aquí. Te odio tanto…, maldito espejo de cuerpo completo.

 

Twitter: @avillalva_

 

 

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“Qué significa ser pobre???”

Recuerda…

Un Padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina.

 

Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo. En el carro, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:

— ¿Qué te pareció la experiencia…?

Buena, contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.

—Y... ¿qué aprendiste?, insistió el padre...

El hijo contestó:

Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.

Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos, berro y otras bellezas.

Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín... mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna.

Nuestro patio llega hasta la cerca... y el de ellos llega al horizonte.

Que nosotros compramos nuestra comida... ellos, siembran y cosechan la de ellos.

Nosotros oímos música en USB... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de bimbines, chuíos, pericos, ranas, sapos cocorrones y otros animalitos... todo esto a veces dominado por la sonora saloma de un vecino que trabaja su monte.

Nosotros cocinamos en estufa eléctrica... Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña.

Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

Nosotros vivimos 'conectados' al celular, a la computadora, al televisor...

Ellos, en cambio, están 'conectados' a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo... y entonces el hijo terminó:

 

Gracias papá, por haberme enseñado los pobres que somos!!!

 

Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza que son las grandes obras de nuestro creador. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER Y MAS TENER en vez de preocuparnos por SER.

 

Dios te bendice y te acoge!!!

 

Despertar…es.

 

¿Y usted qué opina?

“Se feliz, porque la piedra nunca es tan grande, porque las injusticias acaban pagándose, porque el dolor se supera, porque la verdad… insiste, porque el coraje te levanta, porque el miedo te fortalece, porque los errores te enseñan y porque nadie es perfecto.

La vida da una segunda oportunidad para todo y pone a cada uno donde debe estar”.

 

 (Le comparto este tema: “DIME.... José Luis Perales". Haga clic en la dirección de abajo:

 

https://www.youtube.com/watch?v=PHaOdZBW8KY

 Si aún no ha leído el artículo “Papi, ya compuse… TU MUNDO!!!”, se lo recomiendo en:  http://blogsiglo.com/archivo/814.papi-ya-compuse-tu-mundo-.html

 

Fragmento de “El Mensaje del Señor para ti…

“No tienes que buscar para encontrarme, yo no estoy perdido, tu no estas perdido, no te he perdido, solo un mero susurro y contestare tu llamada. Yo soy Dios y te amo. Yo estoy aquí...” 2  

Despertar…es.

 

Twitter@Germandelacruzc    

"Despertar...es"  Un encuentro contigo mismo Un libro que una vez que inicias, no podrás dejar de leer.

 “QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”

Germán de la Cruz Carrizales

  Torreón, Coahuila. México

 

                 MMXVI

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El rey león

Cualquier forma de organización social sirve para mantener armonía entre los ciudadanos, contribuyendo a la convivencia, sobrevivencia y reproducción de la especie, pero las diferentes filosofías, corrientes de pensamiento, manera de ver y entender el mundo, desembocan también en una variedad  amplia de estructuras sociales. No se trata de pensar cuál es la mejor o peor, es elegir cuál funciona mejor para la sociedad de que se trate, en su época, cultura, pensamiento y necesidades. El mundo animal, analizamos, se rige por el curso de la vida y la naturaleza, la cadena alimenticia, la evolución y la lucha por la sobrevivencia.

Bajo ese escenario inicia la historia de El rey león (EUA, 1994), un reino gobernado por los leones, por Mufasa, que enseña a su hijo Simba de lo correcto y lo incorrecto, la ayuda hacia los demás y su deber de responsabilidad como futuro rey, pero en especial de cómo cada eslabón del reino cumple un propósito, haciendo su trabajo, que es lo que conforma su estructura en armonía. Sin embargo, el hermano del rey, Scar, quiere convertirse en soberano y tomar control de todos los recursos; así que, ayudado por las hienas, mata a Mufasa y manipula a Simba para hacerlo sentirse culpable de la muerte de su padre, forzándolo a huir del reino, convirtiéndose, de esta manera, bajo una línea de derecho de sangre, en el nuevo Rey, una vez que Simba abandona el reino. El joven león fugitivo  llega a caer con dos animales que le enseñan una filosofía despreocupada, con quienes crece, hasta el día en que debe regresar a tomar su papel como rey y poner de nuevo en orden el funcionamiento del reino.

Emotiva, sentimental, animada y musical, con inspiración en el Hamlet de Shakespeare, la película fue escrita por Irene Mecchi, Linda Woolverton y Jonathan Roberts; dirigida por Roger Allers y Rob Minkoff. Nominada a cuatro premios Oscar y ganadora de dos de ellos, incluyendo el de mejor canción original, “Can you feel the love tonight”, con música de Elton John y letra de Tim Rice.

La historia está llena de simbolismos, sopesando de alguna forma ideologías, cómo una u otra pueden funcionar cuando así es necesario. Por ejemplo, para Simba es importante encontrarse en su destierro con Timón y Pumba, un suricato y un jabalí que viven bajo la idea de que lo importante es ser libre y tomar la vida con despreocupación, sin presión de responsabilidades y obligaciones; en efecto, no es que vivir así sea malo, porque la experiencia le sirve al joven león para crecer, para, eventualmente, entender que es momento de madurar, de reconocer su pasado e historia familiar y, por tanto, regresar, hacer valer sus derechos y luchar contra Scar.

El modo en que opera el sistema del reino también tiene sus pros y sus contras. No es un modelo en el que se pueda crecer fuera de la labor asignada; el modelo de estructura, bajo un mandato correcto, vela por el bienestar de todos los que lo conforman, siempre y cuando todos se mantengan alineados [¿y por tanto, enajenados?]. Un modelo que en la historia llega a caer cuando las hienas, principalmente, autoproclamadas el último eslabón de la cadena alimenticia, se dicen ignoradas por su ambiente. Su invasión no está justificada ante los ojos de la autoridad, pero su motivación, al verse percibidos como parias, es suficiente para entender su posición de acción subversiva. El marginado ejerciendo su derecho a la rebelión.

La llegada de Scar no cambia el sistema, al contrario, su personalidad autoritaria y soberbia simplemente saca lo peor de sí y del sistema. Es el mismo reino, el mismo sistema, la misma forma de organización social, el mismo ser único que reina sobre todos los demás; la diferencia es que Mufasa actuaba bajo la filosofía de lo correcto y el bienestar para todos, mientras Scar trabaja bajo la filosofía de lo incorrecto, el beneficio propio y no del de su grupo; misma filosofía pero diferente forma de vender/expresar sus ideas.

La película, sin embargo, nunca se adentra al verdadero análisis de cada sistema político-filosófico (película infantil, finalmente), sino que los representa convencional y superficialmente, aunque con un evidente simbolismo, gracias a los visuales del número musical “Be prepared” (Estén preparados), donde Scar se decide, con régimen militar hacia las hienas (una alusión directa al régimen Nazi), tomar el control del reino de Mufasa.

En cualquier caso, ¿quién es el rey? El león, pero, ¿por su intelecto o fuerza? Lo es por estar en la cima de la cadena alimenticia. Poder, control. La película habla de un salvador, el hijo de un rey. ¿Qué diferencia hay entre un tirano y un rey si ambos son un ente que se proclama superior, por encima de todos los demás? Son sus acciones, sus motivaciones y sus elecciones, pero no con respecto a ellos, sino hacia aquellos a quienes gobiernan, y, sin embargo, parece que cada Rey finalmente da prioridad al interés propio y de su familia.

Y exactamente, ¿por qué las leonas deben esperar a ser rescatadas cuando también tienen fuerza propia y agilidad felina? ¿Por qué los animales del reino deciden abandonarlo en lugar de pelear por él? ¿Es este sistema el más adecuado para quienes bajo él viven?

Parece que lo realmente importante entre uno u otro sistema, comparando lo que sucede cuando Mufasa reina a cuando Scar lo hace, y comparando con la formad de vida de Timón y Pumba, es que lo mejor para una organización es el trabajo en conjunto, encontrar el equilibrio entendiendo que cada ser está conectado con los otros, como le explica Mufasa a Simba al iniciar la historia. El régimen de Scar flaquea porque su control ahuyenta a los animales, dejándolos sin alimento. Y de igual manera se encuentran fallas en la forma de orden y convivencia de las diferentes formas de vida que presenta la historia, precisamente porque no hay un sistema de organización perfecto.

Al final, lo que sostiene el principal mensaje del relato es la idea de encontrarse a sí mismo; encuentra tu lugar y encuentra quién eres, le pide el simio Rafiki a Simba para reflexionar sobre el sentido de la vida, de su vida, que es lo mismo que madurar. Aceptar cuál es su responsabilidad y qué es lo que puede hacer para mejorar el lugar en el que vive, en el que viven aquellos quienes le importan. Finalmente “el ciclo de la vida” (como lo dicta una de las canciones principales de la película, la primera en escena), la vida y la muerte, la luz y la sombra, es inevitable. Cada quien tiene un lugar, aunque, a diferencia de lo que dice la historia, ese lugar sí puede cambiar, cada quien puede construir su historia y dar sentido y significado a sus acciones. Por lo menos ese actuar propio puede hacer la diferencia; y no estrictamente si se es rey, porque Rafiki, Timón o Pumba, por ejemplo, sin serlo, logran con sus acciones aportar al cambio. Este debería ser el mensaje: Define qué quieres ser y actúa en consecuencia, conduciéndote con rebeldía, pensando por ti mismo y con la mira puesta en el bienestar colectivo y personal.

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PASO A PASO

Paso a paso. Frase que hizo célebre el famoso Mostaza Merlo cuando sacó campeón a Racing Club de Avelaneda después de un montón de años de no ganar nada. Así va el Santos de Zubeldía, pasando las pruebas una a una. En León se pierde pero creo yo que dando muy buenos 60 minutos, después se ganan tres al hilo, se dice que ante rivales que no son buenos sinodales cosa que yo rechazo tajantemente, no porque piense que Xolos, Jaguares y Gallos son equipos top sino porque soy un convencido de que cuando andas mal aún ganando se ven tus deficiencias de manera muy clara y este Santos ha ganado bien, mostrando solidez y convencimiento en la idea de su técnico, ha tenido llegadas a gol y atrás no ha sufrido demasiado, tiene respuestas en la banca y un surtido de anotadores, cinco distintos jugadores han marcado por lo menos un gol. Se habla de tres juegos muy difíciles en puerta, se juntan en bloque y se muestran como el petate del muerto, tranquilos, esto va paso a paso, si me apuran un poquito pues entonces hay que juntar que después del tercer partido de ese bloque que es visitar a Pumas hay que ir a Los Ángeles a visitar al Galaxy, regresará y jugar contra Puebla (buen visitante) ir al Jalisco a enfrentar al Atlas (cliente distinguido) y recibir la vuelta contra el LA Galaxy. En fin, me puedo seguir y si se quiere ver de manera pesimista no hay respiro, si se va paso a paso como  se debe analizar, lo vamos evaluando semana a semana. Lo que viene es una visita al Azteca que si Santos la juega con el descaro que mostró en León y Tijuana se puede traer el botín completo o por lo menos parte de él, después ya se verá, el futbol está lleno de imponderables, si se pierden los siguientes tres nada estará perdido aún y si se ganan tampoco se habrá obtenido algo más que 9 puntos. El corte de caja hoy indica pues que se ve a un equipo muy distinto al del torneo anterior, se respira frescura y confianza, el sacrificio de todos los jugadores es evidente, yo no recuerdo haber visto el torneo pasado a Djaniny y Rentería recuperar balones casi en propia área. El ánimo y la exigencia es muy claro que salen de la banca, cosa que nunca vi con Ayestarán, vuelve a existir esa importante conexión indispensable para triunfar. Mención aparte merece la afición quien el viernes se dio cita en el Corona a pesar de cerrar una semana de inclemencias climáticas, fueron 21,000 almas pero con este equipo el estadio terminará lleno próximamente, de mí se acuerda. Este Santos está volviendo a ilusionar a su gente pero recuerde: Paso a paso. TWITTER @manyecastil

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“Hoy en tu Graduación Universitaria Hija!!!”

Recuerda…

En este día quiero agradecerte Dios mío, por darme al mejor padre, por darme la oportunidad de tener a esta persona valiente y tenaz que siempre ha dado lo mejor de sí mismo para protegernos. Quiero darte las gracias por mi padre, porque gracias a él, soy una persona fuerte que no se rinde fácilmente y lucha por sus sueños hasta el final, que me enseñó a no decepcionarlo y a siempre ser la número uno. Gracias Dios mío por tenerlo a mi lado, que aunque no le digo que lo amo tan seguido, tú sabes que es mi  vida y que por él daría todo mi ser. Gracias por darme a mi papi, a mi ejemplo, a mi guerrero incansable, a mi adoración, a mi súper héroe. Gracias papi, por ser tú, y llamarme hija, por amarme y ser mi guía. TE ADORO Y SIEMPRE DARE LO MEJOR DE MI, PARA QUE TE SIENTAS ORGULLOSO DE QUIEN TANTO TRABAJASTE!!! JAMÁS TE DEFRAUDARE!!!

 

Hoy en tu Gradación Universitaria hija…

 

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado a disfrutar del amor, a enfrentar tus miedos y confiar en tu fuerza como cuando fuiste campeona de taekwondo, a entusiasmarte con la vida, a pedir ayuda cuando la necesites, a decir o callar según tu conveniencia, a ser amiga de ti misma, a no tenerle miedo al ridículo, a darte cuenta de lo mucho que mereces ser querida, como te ama tu padre y no conformarte con menos de eso, a tomar tus propias decisiones, a quedarte con el crédito por tus logros, a superar la adicción a la aprobación de los demás, a no hacerte cargo de las responsabilidades de todos, aunque de alguna manera lo has hecho, a ser consciente de tus sentimientos y actuar en consecuencia, a dar por qué quieres y nunca porque estés obligada a hacerlo.

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado a exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo, a aceptar tus limitaciones y vulnerabilidades sin enojo, a no imponer tu criterio ni permitir que te impongan el de otros, a decir que sí, solo cuando quieras y decir que no, sin culpa, a tomar más riesgos, a aceptar el cambio y revisar tus creencias, a tratar y exigir ser tratada con respeto, a llenar primero tu copa y después la de los demás, a planear para el futuro sin intentar vivir en función de él.

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado a valorar tu intuición, a celebrar las diferencias entre los sexos, a hacer de la comprensión y el perdón tus prioridades, a aceptarte así como eres, a crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos, a levantarte cada vez que te caigas, con humildad, y aprendiendo la lección, sí, lecciones y solo eso, lecciones, a no avergonzarte de andar riendo a carcajadas por las calles sin ninguna razón, a darte todos los permisos sin otra restricción que la de no dañar a otros ni a ti misma, a decir y a vivir tu frase para mi “te traigo loquito y locote” y así ha sido siempre hija.

Hoy que culminas tu etapa universitaria, me siento tan orgulloso de ti, pues este título que adquieres hoy es una extensión de todos los títulos que has logrado a lo largo de toda tu vida, y que con tu sonrisa, tu alegría, tu empuje, tu optimismo, tu coraje, tu fuerza, tu humildad, y el corazón tan grande que te ha dado Dios, estoy seguro que serán muchos y más grandes los logros que vienen.

 

Antes de morir, hija mía, quiero decirte que creo firmemente que no hay mayor pecado en la vida, que haber venido a ella y no haber sido feliz, por ello, busca ser feliz siempre, con lo poco o con lo mucho pues si lo haces abras alcanzado la cima más alta de la vida, ser feliz y hacer feliz a los que te rodean, pues nadie puede dar lo que no tiene.

 

Pero sobre todo, hija mía, porque te amo más que a nadie, quisiera estar seguro de haberte enseñado a no idolatrar a nadie… y a mí, que soy tu padre, menos que a nadie.

 

Dios te bendice y te acoge!!!

 

Despertar…es.

 

¿Y usted qué opina?

“Se feliz, porque la piedra nunca es tan grande, porque las injusticias acaban pagándose, porque el dolor se supera, porque la verdad… insiste, porque el coraje te levanta, porque el miedo te fortalece, porque los errores te enseñan y porque nadie es perfecto.

La vida da una segunda oportunidad para todo y pone a cada uno donde debe estar”.

 

 (Le comparto esta reflexión sobre  este artículo: “El día en que María José nació ". Haga clic en la dirección de abajo:

http://www.youtube.com/watch?v=PjsErF6BOh0

 Si aún no ha leído el artículo “Como somos en la adversidad….ZANAHORIA, HUEVO O CAFÉ???”, se lo recomiendo en: 

http://blogsiglo.com/archivo/717.html

 

Fragmento de “El Mensaje del Señor para ti…

“El lugar donde te encuentras es tierra santa. A donde puedes escapar de mi espíritu, si bajaras a las profundidades de la tierra, allí estoy, si andas en valles de sombra de muerte, allí estoy. No estás solo, no estas abandonado, yo estoy donde tu estas...” 2  

Despertar…es.

 

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"Despertar...es"  Un encuentro contigo mismo Un libro que una vez que inicias, no podrás dejar de leer.

 “QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”

Germán de la Cruz Carrizales

  Torreón, Coahuila. México

 

                 MMXVI

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Mexicanizarse

Mexicanizarse

 

Alfonso Villalva P.

  

La ventaja de los neologismos es que admiten siempre una nueva oportunidad para generar un significado más exacto, más noble, más cercano a lo que quisiéramos que sea o más pernicioso, ya sabes que siempre habrá quien prefiera ese destino.  Así como las personas, o las naciones, que cada día podemos aspirar a un nuevo amanecer, una nueva forma de existir, una nueva razón de ser.

 

La mexicanización. Ya lo has oído seguramente. De este neologismo saltan a tu horizonte de manera inmediata, según la edad que tengas, dos posibles acepciones popularizadas en diferentes momentos y circunstancias de las últimas tres décadas.

 

La primera desde luego, tiene que ver con los mecanismos de inversión que se fueron construyendo con la repatriación de capitales en los años noventa, y que implicaba la inversión directa de mexicanos que recuperaban la confianza en el país después de las crisis recurrentes de los setenta y los ochenta.

 

La inversión en esos tiempos iba dirigida hacia áreas o industrias preeminentemente copadas por empresas multinacionales, creando nuevos participantes en los mercados correspondientes. Se mexicanizaba, por ende, la economía, al tiempo que se privatizaba.

 

La segunda acepción es ésta que ha salido de boca de líderes políticos o religiosos en los últimos cinco años por lo menos, que implica la adaptación de otro neologismo igualmente pernicioso que en México nos encantaba utilizar, que era el de la colombianización, haciendo referencia al fenómeno de violencia y corrupción generado en Colombia por lustros y que provocó el deterioro de las fibras sociales más elementales de nuestro hermano país sudamericano.

 

Ahora se utiliza a la inversa, -mexicanización-, respecto de nosotros mismos, aludiendo a una realidad que ya se ha vuelto crónica donde el deterioro de los valores ciudadanos fundamentales ha llegado a niveles insospechados, creando la normalización de la corrupción y la violencia como parte de la realidad cotidiana de nuestro país.

 

Nos ofende y nos cabrea, claro está. Pero normalmente lo que te enoja de ti mismo es lo que más te molesta escuchar. Comúnmente te saca de quicio escuchar que alguien más describa los defectos que tú mismo sabes que tienes. Escucharlos en boca de un tercero simple y sencillamente te descoloca y te hace rumiar tu vergonzante verdad. Mexicanización, de manera sardónica te lo dicen en tu cara, en tus narices.

 

Mexicanización, un neologismo al que si no le cambias tú de significado aquí y ahora, puede acabar por cambiarte ya para siempre el porvenir y definirte, pues la espiral de decadencia y de vacío, por más que te empeñes en culpar a terceros de ella, se ha convertido en parte de tu existir.

 

La corrupción en todas sus manifestaciones pedestres y rutinarias que existen en la familia, el colegio, el trabajo, la calle y la estación de Metro. La corrupción voraz y cínica de las esferas públicas de la Nación. La corrupción y la decadencia en las relaciones pavlovianas de pareja, en la hermandad, en el deporte. El pragmatismo que elimina los escrúpulos y destituye la virtud como divisa, entronizando al sinvergüenza como héroe social.

 

Mexicanizar y mexicanizarte. Una oportunidad para darle sentido al neologismo como reflejo de un nuevo sentido de la sociedad y de tu existencia. Un nuevo amanecer más rico en satisfactores humanos, sin el reinado frívolo y ficticio de los espejos, la vanidad y las apetencias primitivas.

 

Mexicanizarte haciendo tuyo el barroco, las lenguas indígenas, la tradición de los tamales y las piñatas de cumpleaños. Mexicanizarte conociendo y enorgulleciéndote de lo que otros mexicanos producen y crean -tantos que lo hacen-, haciendo las cosas bien, asumiendo responsabilidad de tus actos y promoviendo consecuencias positivas.

 

Mexicanizarte como nueva divisa que te identifica, como un ciudadano que no abusa, que no se mete en la cola, que no se ostenta influyente. Mexicanizarte denunciando la corrupción, la violencia y el abuso, pero no desde un falso pedestal hipócrita, sino desde la congruencia del respeto a los demás y al orden jurídico. Desde el voto a quien haga propuesta y la cumpla, no a quien inepto administre canonjías y te salpique con los retazos del poder groseramente explotado.

 

Mexicaniza nuestro futuro capitalizando nuestras riquezas humanas y culturales como plataforma para hacer de este sitio el marco de tus sueños más atrevidos, como vecindario de la paz, el progreso y, especialmente, la posibilidad de vivir una vida con pleno significado, respeto y libertad.

 

Mexicanízate hoy y para siempre, y haz que la próxima vez que alguien utilice el neologismo, sea como una forma de admirar y reconocer la capacidad y calidad de un mexicano, no para ridiculizarnos por la pequeñez y mezquindad de quienes hasta ahora se han encargado de definir este neologismo.

  

Twitter: @avillalva_

 

 

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Nace una estrella

El deseo de éxito no siempre significa fama y fortuna, el éxito es un logro, es alcanzar metas, demostrar talento, cumplir planes, trazar expectativas y llegar a ellas después de trabajar por obtenerlas. En el medio del espectáculo, sin embargo, triunfar artísticamente no siempre viene de la mano de, simplemente, logros profesionales, sino que se le adhieren cuestiones personales, monetarias y mediáticas, como desafortunadamente se extiende en la actualidad a la casi totalidad de los quehaceres humanos.

Nace una estrella (EUA, 1954) es la historia de una joven cantante que encuentra oportunidades gracias a su talento y el hombre que, reconociendo ese talento, impulsa su carrera. Esther Blodgett (Judy Garland) se va abriendo camino en el medio artístico cinematográfico mientras Norman Maine (James Mason), una vez un reconocido nombre del medio, ve su decadencia profesional, en especial a causa de problemas de alcoholismo.

La película traza la vida de una mujer en ascenso y las dificultades que la fama le trae en su entorno personal. Esther comienza desde abajo (cuando Norman la escucha cantar ella está cubriendo el puesto de otro cantante en un evento público), viajando con una banda que va de gira e interpretando con su pasión por la música, además de alojar el deseo de cumplir su sueño de éxito, traducido para ella en escucharse en la radio con una popular y conocida melodía. Norman le dice que es una buena cantante, pero que tiene el potencial para ser algo más. Él, acostumbrado a hacer el ridículo en público por su constante estado alcohólico, es enviado lejos por sus publicistas para hacer una película, dejando a Esther sólo con la promesa de querer ayudarla. Ella deja la banda en la cual canta y, aún sin escuchar noticias del actor, decide que no puede regresar al punto donde la encontró Norman, porque con sus palabras le hizo ver algo que nadie había visto en ella: potencial. Es tal mensaje y no las promesas lo que impulsa a la chica a seguir adelante en busca de un mejor futuro, a luchar por alcanzar su sueño y no sólo desearlo.

“Me siento más viva cuando estoy cantando”, dice ella, pero cuando duda por un momento, cuando piensa dos veces si vale la pena arriesgarse, Norman le recuerda que es ese doloroso camino que tuvo que recorrer lo que la ha llevado hasta donde está, o sea, que ha servido su propósito. “Me ha costado tiempo llegar hasta aquí, ahora sólo necesito suerte”, dice ella; el actor le recuerda que son esas experiencias las que la formaron y las que ahora le dan un motivo para buscar esas oportunidades de las que habla, sólo le hace falta reconocerlas.

Una vez que el actor logra que la joven entre a las filas del estudio productor en que él trabaja, es momento de que los productores la noten, en lugar de relegarla a papeles de personajes de extra como tienen acostumbrado hacer. Entonces Esther firma para estelarizar películas y el estudio manda a hacerle un cambio de imagen; y un cambio de nombre de paso, tal cual le sucedió a Norman [nombre real Ernest Gubbens] y a otros actores/actrices del medio, eco de la realidad que existió, y existe, en los estudios productores. Práctica común durante la edad de oro de Hollywood, cuando las productoras cuidaban, más bien controlaban, la imagen pública de su talento actoral imperativamente, con medidas que incluían elegir para sus actores nombres artísticos y someterlos a cambio de apariencia.

El estudio está más preocupado por fabricar una imagen de Esther (a quien llaman Vicky) que en dejarla ser como es en realidad. Norman mira el cabello rubio, maquillaje excesivo y prótesis que llenan la cara de Esther y decide quitar de enfrente toda la parafernalia, luego de que la joven se ha convencido, después de escucharlo repetidamente, de que su cara es imperfecta en todo sentido. “¿Qué diferencia hay de cómo canto si mi cara es horrible?”, reprocha ella. Es como si al medio no le importara quién es Esther en realidad, sino quién puede llegar a ser. Quién pueden ellos hacer que ella sea. Norman sabe cómo opera el estudio productor y sabe que la forma en que ella resalte no es convirtiéndola en otra copia, sino demostrando que su voz, su capacidad de interpretación, no es como la de ninguna otra figura del medio.

Esta realidad se ejemplifica más evidentemente a través del personaje de Matt Libby (Jack Carson), publicista de la productora, encargado de aminorar los escándalos (por ejemplo los episodios de borracho de Norman), de manipular a los medios, de fabricar noticias, de construir imágenes o destruirlas, lo mismo que encargado de aprovechar el poder de convocatoria del ojo público, la popularidad y el alcance de los medios de comunicación como plataforma publicitaria traducida en monetaria, como, por ejemplo, cuando comienza un plan para hacer de la boda de Esther y Norman un evento vistoso, elegante, pomposo y publicitado; situación que provoca que ellos decidan fugarse y casarse en secreto, echando a la borda los planes de Libby para vender la historia, las fotos y las entrevistas exclusivas a diferentes medios con el fin último de generar ganancias para la empresa. Ellos nos necesitan más a nosotros que nosotros a ellos, dice el publicista, en relación a los actores recién casados, sabiendo que los artistas muchas veces funcionan/trabajan de esa manera, a través de la presencia mediática, la fama y el renombre.

Cuando el primer proyecto fílmico en grande de Esther como protagonista pinta para ser un éxito, Norman le dice a ella: “Vas a ser una gran estrella. No dejes que eso te cambie”. El actor podrá resentir con el paso del tiempo el éxito de la joven, que lo ha llevado paralelamente al olvido, pero sabe reconocer que no es por otra razón más que la gracia y capacidad profesional que Esther despliega lo que la lleva hasta esa posición; reconociendo, con sus decisiones hacia el final de la película, cuando ella ha manifestado su deseo por dejar la actuación, para cuidar de él en su recaída al alcoholismo, que ayudarla a triunfar y cumplir sus sueños es lo mejor que ha hecho en su vida. “Eras lo mejor de su vida y él lo sabía”, le dice un amigo a Esther una vez que ella se ha dejado estancar en todo sentido por la pérdida de su esposo.

Después de que Norman busca a Esther para decirle que ella tiene gran talento porque hay algo extra en su interior que la separa del común, el actor comenta: “Ellen Terry dijo que la calidad de estrella era eso, ese pequeño extra”. Ellen Terry (1847-1928) fue una actriz teatral inglesa conocida por sus interpretaciones shakesperianas.

Nominada a seis premios Oscar, incluidos mejor actriz y mejor actor, para Garland y Mason respectivamente, la película es el segundo remake (el primero de 1937 protagonizado por Janet Gaynor y Fredric March, y el tercero de 1976 con Barbra Streisand y Kris Kristofferson) de la historia “What Price Hollywood?” de 1932, dirigida por George Cukor, quien también dirige esta película.

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Jugar de visitante

Alcanzar la victoria en cancha ajena depende de la unión de muchas virtudes, desde la táctica y la destreza hasta la contundencia y la sutil maestría de esperar el momento oportuno para marcar un golazo. Todo esto conjugado con el temple del equipo que ha sido capaz de sortear la estrategia del local y de no caer en el juego de la hinchada que se esmera más en insultar al rival que en apoyar a los suyos. Cuando estos factores se conjugan, el visitante juega de local y entonces ocurre el milagro de obtener la gloria fuera de casa.

La aventura de jugar de visitante empieza mucho antes de que el árbitro pite el inicio del encuentro. La hazaña comienza al hacer las maletas. Elegir los objetos que harán falta para hacer el viaje más llevadero, el reproductor de música, los audífonos, el cargador del celular, un cepillo dental. Olvidar empacar una toalla. Deshacer la maleta y volver a empacar la ropa. Despedirse de los familiares con la promesa de obtener los tres puntos para luego soportar las horas de camino con las piernas secuestradas en un asiento al que decirle incómodo sería halagarlo.

Una vez en la ciudad del rival, hay que saber dónde estás parado. Conocer el entorno. Encontrarse con los aficionados locales que al ver tu uniforme foráneo te lanzarán un recordatorio de que no estás en tu casa sino en la de ellos y deberás pagar derecho de piso. Si corres con suerte tendrás la fortuna de que algunos otros que deambulan por las calles, mezclándose con los lugareños, comparten los mismos colores que tú y te tenderán su mano.

Las horas previas al inicio del partido son las de mayor incertidumbre. Hay que preparar la estrategia, entrenar bajo condiciones climáticas diferentes a las que el organismo está acostumbrado, esperar que la comida local no te cause un malestar que pueda dejarte fuera de la jugada antes del silbatazo que indica el arranque del encuentro.

 

Y cuando el árbitro decide que el partido ha comenzado, saltar al terreno con la convicción de que “su” cancha es “tu” cancha, tener la pelota, salir jugando, levantar la cabeza, tocar el balón a los costados, abrir el campo, cambiar el juego  y aprovechar las oportunidades para marcar el gol de la victoria. Dedicado a los laguneros que jugamos de visitante en otras partes del mundo.

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HAY CON QUÉ

Cuando se pierde un partido caer en exageraciones es normal. Tu equipo apesta, es el peor, los jugadores no sirven, etc... En la derrota es raro que alguien llame a la esperanza y pare los lamentos. En la victoria pasa algo distinto, sobre todo cuando se viene de una mala temporada. A los que festejan y se ilusionan de inmediato se les quiere bajar su euforia, brotan voces que llaman a la cautela y a advertir que quizá todo sea un espejismo, quizá por falta de confianza, quizá por seguir asustados después del desastre. Es ahí donde entra el análisis en frío, el que debemos hacer sin filias ni fobias, lo más objetivamente posible de acuerdo a lo que vemos en la cancha. El aficionado no está obligado a hacerlo, nosotros los que nos dedicamos a esto, si. Santos Laguna ha ganado bien en Tijuana, tuvo un primer tiempo en el que debió liquidar el partido o por lo menos, irse al descanso con la tranquilidad de salir al segundo tiempo a manejar una ventaja amplia, no fue así, saltó a la parte complementaria con la ventaja mínima, Tijuana le quitó el balón y terminó empatándolo. Hasta aquí sigue siendo el Santos que vimos los últimos dos torneos regulares, llegando sin concretar y jugando mal un buen lapso del partido, lo interesante y lo nuevo vino después. Luis Zubeldía hizo cambios, mandó a la cancha a Ulises Dávila, Quick Mendoza y Martín Bravo, ¡Oh sorpresa! ¿Cuánto teníamos sin ver a Santos con variantes durante el mismo partido? Por supuesto que esto si fue novedad, a los que se ilusionan con este Santos les informo que están en lo correcto, ya hay más herramienta, hay con qué pelear calificar a la liguilla. Por supuesto que sigue habiendo cosas para mejorar, el Pulpo jugó muy mal, Rentería falló la de cajón y ese lapso del segundo tiempo en donde extraviaste la brújula no se puede repetir, hay equipos que te pueden vacunar varias veces si les cedes la iniciativa media hora. Ahora viene un juego en casa contra un rival que no es de los top de nuestra liga, está prohibido tener un bajón y jugar como si en tu estadio te invadieran poderes extrasensoriales. Zubeldía debe depurar aún más el once inicial pero debe seguir con ese recurso de tener en la banca respuestas. De ninguna manera me parece triunfalista decir que hay con qué. TWITTER @manyecastil

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Vencidos

Vencidos

 

Alfonso Villalva P.

 

Superó la neumonía el gran Miguel León-Portilla, y así lo decía la cabeza de una nota en un periódico que circula en la flamante Ciudad de México #CDMX. A los casi noventa años de edad, el autor de Visión de los Vencidos, el Investigador Emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, con todo su bagaje intelectual y su caudal de conocimientos, su prestigio como pensador y su sensibilidad, no logró volverse viral en la internet.

 

Como ya se nos hizo costumbre, no logró una buena noticia de un país latinoamericano algo más que un puñado de menciones por aquí y por allá. Tal parece que el intelecto y la cultura han sido definitivamente abatidos por el show, el morbo, la frivolidad y las historias de los arrebatos del corazón de quienes se jactan de ser famosos –como si esa fuese una cualidad humana que distingue a unos seres de otros-.

 

Será casual el paralelismo que se pudiera adivinar -digo, ya con ganas de especular y darle uso a muchas horas por delante de una taza de café-, entre el desdén por los intelectuales de verdad que ya jamás son nota, merced a una avalancha de información relacionada con la audacia de unos para engañar, otros para esquilmar, otros para colocarse y la mayoría de ellos para utilizar a la sociedad como una audiencia anodina que solo aplaude o abuchea desde una tribuna imaginaria e impotente.

 

¿Entre ese abandono por la intelectualidad y nuestras gargantas llenas de protestas efímeras, frívolas y superficiales, frente al mensaje brutal que el historiador propuso en esa obra esencial? Voltear a ver precisamente a los vencidos, aquellos que no se cuelgan alhajas, ni divisas de oro, ni andan en camionetas, a los que no dan discursos, y en nuestros tiempos escriben los guiones cinematográficos o de las series de televisión. Parece que por ya no escuchar a nuestros intelectuales, a nuestros filósofos e investigadores, a nuestros sociólogos y científicos, nos vamos quedando adheridos a unas apariencias generadas por quienes se benefician de ellas, en una realidad que de dar, lo poco que da es insatisfacción generalizada.

 

La buena nota de la recuperación de León-Portilla como recordatorio de los vencidos de acá, sí, ellos, los desheredados, los que generación tras generación mantienen su condición en la ignominia sin haber tenido al menos el derecho de pelear. De esas personas de quienes normalmente hablan nuestros intelectuales, y ponen el dedo en la llaga y dicen las verdades más vergonzantes que hacen desvanecer nuestras apariencias, las propias y a las que nos adherimos.

 

No es la salud de un historiador en particular lo que destaca, sino lo que pone en evidencia: una sociedad afanada, abotagada, cargada de rencores y epítetos, que olvida en la refriega a quienes unilateralmente han sido designados perdedores. Esos vencidos que, en tanto siguen vencidos, hacen evidente nuestro fracaso como sociedad; nuestro fracaso en las batallas que ganamos, aún pírricas.

 

Por alguna razón difícil de explicar, la Visión de los Vencidos siempre me ha evocado a Andrés Henestrosa y viceversa. Siempre me ha confrontado con esa verdad desquiciante a la que nos hemos acostumbrado en estos pueblos latinos en los que pareciera haber estirpes enteras destinadas a conformar las filas de los vencidos.

 

Hace un par de días escuchaba a Guadalupe Juárez entrevistar a Humberto Padgett. Me llamó la atención que su conversación relacionada al tema de las drogas se desmarcaba del lugar común, del cliché político y abordaba otro ángulo, acaso más objetivo, con una visión diferente de lo que nos toca vivir por estos años y en estas latitudes. Humberto y Guadalupe hablaban en términos económicos de lo que ha resultado ser la complementariedad entre Guerrero, estado productor de droga y el mercado en territorio de los Estados Unidos, donde fundamentalmente se consume lo que Guerrero produce. Un elemento para su teoría de la complementariedad es precisamente la asimetría en las condiciones socioeconómicas de productor y consumidor.

 

Paradójicamente, quien cultiva en Guerrero no es más que un campesino pobre, sin esperanza, ayuda médica, ni acceso a educación. Por el otro lado, quien consume el producto del trabajo del campesino guerrerense, tiene ingreso holgado, pues los precios que paga son elevados. Complementariedad…, Humberto echando sal a la herida, a la profunda, a la que nos tiene postrados. Los dos extremos de una relación comercial que se complementa para funcionamiento de un mercado ¡así dicen, hombre! De drogas, de alimentos o de ropa, elige tú. En Guerrero, Oaxaca…, pero en Filipinas, Bolivia, Brasil, en fin, siempre dos extremos elegantemente enmascarados en complementariedad, siempre.

 

Ocupados en los astros de la tele que apañan rating y entrevistas pagadas, los funcionarios que buscan la siguiente elección, la oposición que arrebata cualquier bandera, los legisladores que ni se enteran, los activistas que corean en un sentido u otro según el escandalo del día, todos estamos, al unísono, a cualquier lado de cualquier frontera, acaso ya inmunes al dolor de los pies descalzos y llagados, las barrigas inflamadas por la disentería, las manos ásperas y morenas; ya insensibles a las adicciones a los licores no destilados –ni siquiera a la droga que cultivan-, como único aliciente que los vencidos tienen, porque además de vencidos, han sido arteramente olvidados.

 

Twitter: @avillalva_

 

 

columnasv@hotmail.com

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Mi bella dama

La importancia de hablar bien, la importancia del lenguaje (para comunicar, construir conceptos) recae en aspectos como la cultura y la educación. Hablar bien o, al contrario, las fallas del lenguaje, no sólo implican pronunciación, práctica, nivel educativo o conocimiento personal, es sobre todo reflejo de la sociedad y su desarrollo. Mi bella dama – My fair lady (EUA, 1964) habla de esto de manera crítica, reflexiva y artística.

Musical ambientado en Reino Unido, la película trata la historia de Eliza Doolittle (Audrey Hepburn), una joven que vende flores en la calle y que se caracteriza por tener una pronunciación terrible de su lengua, lo que además refleja su bajo nivel en la escala social. Entonces se encuentra con Henry Higgins (Rex Harrison), profesor de fonética que, como experimento para sus estudios, se propone enseñar a Eliza la manera más correcta de hablar, a tal nivel que incluso la haga pasar por una dama de alta sociedad. Las personalidades por supuesto chocan, mientras, la joven se da cuenta que, si es cierto que hablar bien es importante, su dialecto no es lo único que la define como persona, sino también cuenta su experiencia,  pensamiento, comportamiento, su familia, sus deseos, anhelos y  proyectos, que son todo lo que conforma su esencia, la cual, por supuesto, es histórica, integrada en el proceso de vida de cada persona; Rex se presenta como un hombre refinado, egoísta e indiferente hacia su entorno (qué o quiénes le rodean) y selectivo en su trato, muy acorde a la clase social que representa en la narración.

Higgins asegura poder reconocer la procedencia de cualquier persona a partir de su forma de hablar, lo que demuestra que en el lenguaje viene implícito tanto experiencias como cultura, educación y medio ambiente. Una persona hablará de tal o cual forma según el lugar en el que viva y las personas con las que conviva, de ahí que, por ejemplo, alguien de un punto del país hable diferente que alguien de otro lugar del mismo territorio; los acentos se conforman por cuestiones socioculturales y ambientales (que incluyen desde dónde se estudia hasta los lugares que ha visitado, pasando por las personas con quienes se conversa cotidianamente).

El profesor quiere cambiar a Eliza para demostrar esa tesis, sin darse cuenta que en el proceso lleva al extremo los prejuicios, en especial el de las clases sociales. Cuando Higgins acepta a Eliza no repara en que ella en realidad ha visto la oportunidad de la experiencia como una forma de aprendizaje para mejorar. Ella razona que hablar mejor le puede dar oportunidades para encontrar trabajo donde usualmente no la considerarían como candidata, pero el profesor sólo ve en la dinámica un juego que alimenta su ego, Así, cuando la joven logra con éxito hacerse pasar por una dama de sociedad en un baile de gala, ella reciente que el profesor y su amigo, el Coronel Hugh Pickering (Wilfrid Hyde-White), otro experto en fonética, se vanaglorien de sus logros, sin notar que el esfuerzo no sólo es del maestro, sino también del alumno.

El reconocimiento al esfuerzo llega al final de la historia, cuando tanto Eliza como Higgins se dan cuenta que tienen que ceder y reconocer tal cambio (algo que ella logra mejor que él), cuando la joven entiende la disciplina que ha aprendido y él acepta cómo su actitud frívola ha dejado una huella de menosprecio hacia la joven. Situaciones que, además, temáticamente dentro del relato, hablan de la inflexibilidad de las reglas sociales de la época. Una serie de pensamientos conservadores donde se considera que el papel de la mujer es el de casadera, donde el rico es banal y el pobre es libre, donde la gente entonces, a raíz de esto, se pregunta: ¿Qué es mejor o qué es peor, el espíritu de lucha innato que las condiciones de la clase baja y la pobreza despiertan en los hombres, enseñándoles humildad y gratitud (encontrar lo positivo ante tantas adversidades), o la riqueza acompañada de caretas, especulaciones, soberbia, competencia y altivez que el medio de la clase social alta propaga (tal lo demuestra la película dentro de su relato)?

Un ejemplo para explicar más a fondo tales detalles se encuentra en el personaje del padre de Eliza, Alfred (Stanley Holloway), quien se pronuncia a favor de la suerte y la indiferencia ante la responsabilidad. Él asegura que prefiere no trabajar a sabiendas que cualquiera a su alrededor está calificado para hacer lo que él hace (recoger basura), y reniega del dinero y de lo que tenerlo implica, como cuando recibe una donación que lo saca de la pobreza y asegura que el problema es que entonces tendrá que preocuparse para vivir para otros y no sólo por él mismo, producto de lo socialmente aceptado que se espera de la clase media en la que vivirá a causa de la donación. Previo a esto, Alfred vive de limosnas que le permiten emborracharse, incluso, intenta sacar provecho monetario de su hija cuando descubre que está viviendo en la casa de un hombre rico que le está dando lecciones y la ha recogido de las calles para volverla su alumna.

Alfred conoce a su benefactor económico gracias a Higgins, a quien éste le habló de las habilidades retóricas de Alfred. Lo que el padre de Eliza logra dominar, a pesar de su dicción y pronunciación cortada, es saber qué decir a otros y limitarse a sólo lo necesario para vivir al día. La retórica es la composición del lenguaje para persuadir (con argumentación y razonamiento), pero que puede cruzar la línea hacia la manipulación cuando distorsiona la realidad y obedece a intereses personales, es decir que no orienta, sino convence e impone, que es lo que Alfred hace.

La dinámica entre estos personajes refleja diferentes formas del lenguaje y el impacto que tiene en la vida y comportamiento de cada uno; Eliza aprende la correcta pronunciación y dicción como una forma de pulir comportamiento, pensamiento y acción. Ella no aprende en realidad nuevas palabras y nuevos conceptos, demostrado en la película cuando Higgins la lleva al Hipódromo de Ascot (carreras de caballos) a poner a prueba sus lecciones de lenguaje, donde la invita a hablar con otros pero la limita en la conversación a temas del clima y la salud, que es lo que llena las conversaciones entre el resto de los asistentes. Así, una persona puede ser aparentemente culta y conocedora y aún hablar con un lenguaje pobre, limitado, repetitivo. ¿Qué dice esto de la sociedad actual? Gente con conocimiento que se limita a cierto número de palabras o caracteres, abreviaciones e íconos visuales como sustituto del lenguaje hablado y escrito, del lenguaje y sus posibilidades, del lenguaje y su riqueza, del lenguaje como identidad sociocultural (una palabra en español puede tener diferentes acepciones en inglés o francés; una palabra francesa puede no tener un relativo al cual traducirse en español; y una palabra en inglés puede tener más de un significado en español, y así con otros idiomas y lenguajes).

“Su inglés es tan bueno que debe ser extranjera”, dice un experto en idiomas tras intentar definir, por su acento y vocabulario, la procedencia de Eliza en el baile de gala. Es porque lo locales están acostumbrados a destrozar el idioma, razona Higgins, quien se ha dado cuenta que ha logrado borrar los indicios del pasado de Eliza, lo que consecuentemente provoca la desolación de la joven, al darse cuenta que la situación provoca un impacto en su vida más grande de lo que había previsto y que, al mismo tiempo, desinteresa al profesor, cuya falta de empatía y consideración hieren a la chica. “La diferencia entre una dama y una florista no está en su comportamiento, sino en cómo la tratan” dice Eliza, reprobando que el profesor la haga menos con su arrogancia, a pesar de su relación, de su amistad y del tiempo que han pasado juntos, y muy al contrario del comportamiento del Coronel, quien le ofrece respeto a la joven, a pesar de que ellos no tienen la misma posición social, porque Eliza, en efecto, se define por algo más que el lugar donde nació, creció, o la forma en la que habla (recalcando así también la importancia de la moral y el trato social).

Dirigida por George Cukor, con un guión de Alan Jay Lerner, basado en una obra musical de teatro de 1912 de George Bernard Shaw, Pygmalion (Pigmalión – relato griego sobre un hombre enamorado de la estatua que él mismo esculpió y que luego cobra vida), la película ganó ocho de los 12 premios Oscar a los que estuvo nominada; mejor actor principal para Rex Harrison, mejor director y mejor película entre los galardones que recibió.

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ASÍ SE SALE DE UNA MALA RACHA

En mi columna del viernes que sale publicada en El Siglo de Torreón, escribí que el Santos Laguna estaba obligado a ganarle a Jaguares de Chiapas este viernes pasado. Obligado por varias razones, la primera era la larga racha sin ganar en casa en temporada regular que databa de abril del 2015, la segunda era el no perder más terreno, ya que se perdió en León en la fecha 1, por último y no por eso menos importante, la reconciliación con la afición. El triunfo se dio, se dio como se gana un partido en una mala racha prolongada, el "ganar como sea" embona perfecto en el triunfo del viernes. Uno puede escribir y decir que el triunfo era obligado, sin embargo, no me puedo imaginar la presión con la que salían ya los jugadores del Santos al pisar el Corona, la losa era ya enorme, quizá eso explique el mal primer tiempo que dieron y la mejoría que mostraron después del gol de Andrés Rentería. Santos para variar tuvo para matar el encuentro y falló frente al arco, después tuvo un buen manejo de partido, Zubeldía prefirió ingresar a Chuleta que meter a Martín Bravo, había que luchar y cerrar el partido, después de este triunfo ya habrá tiempo para ser más agresivos. Santos por fin despierta totalmente de la pesadilla que comenzó el torneo pasado, Zubeldía pasa su primera prueba bajo presión, Rentería se acordó de que sabe anotar de manera brillante, los laterales que jugaron el viernes levantan la mano para quedarse de titulares y dejar en la banca a los dos del torneo pasado, el arco de Marchesín se quedó en cero, a partir de ahí se construye para ganar partidos. Ya no hay pretextos, los fantasmas se fueron, la pesadilla se terminó de la única manera posible: ganando en casa. TWITTER @manyecastil

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Daniel Ludueña tiene razón

Daniel Ludueña tiene razón: los extranjeros no tienen la culpa. Los seleccionados olímpicos también la tienen: no todos los mexicanos son conformistas. ¿Entonces qué pasa?

México se ha vuelto un invitado frecuente a las instancias finales en las categorías inferiores del futbol. Campeonatos en mundiales Sub-17, semifinalistas en Sub-20 y hasta un oro olímpico ganado por la Sub-23 así lo confirman.

Ahora ha vuelto a ser tema de discusión el porqué muchos de los jóvenes que triunfan en esta categoría no logran consolidarse en el máximo circuito y porqué estos triunfos no se ven reflejados en la Selección Mayor.

Los señalados como culpables de ambos casos resultan ser los extranjeros, por lo menos para gran parte de los analistas y de los aficionados.

El principal argumento para sostener su opinión es que el número de extranjeros que hay en la liga es exagerado y "tapan" el debut de los jóvenes, por ello piden a gritos disminuir la cantidad de foráneos en los clubes e incluso que regulen a los mexicanos por naturalización en pro de las promesas que sí nacieron dentro de nuestras fronteras.

Sin embargo, disminuir la cantidad de extranjeros en la liga no solucionará el problema, al menos no de fondo. Si esto sucediera seguramente sí veríamos un incremento en la cantidad de debutantes en Primera División ¿pero de qué calidad?

Los extranjeros que vienen a México en su gran mayoría terminan siendo fundamentales en el accionar del equipo en el que juegan y esto incrementa el nivel de competencia no sólo de la liga local sino de cualquier torneo en el mundo, aunque claro que algunos pasan de noche.

El verdadero problema radica en el poco trabajo de los clubes con sus fuerzas básicas, si bien es cierto que la selección Sub-17 poco a poco se convierte en potencia de la categoría, hay que recordar que es el nivel más alejado de la Primera División. Las instituciones deportivas deben cuidar los procesos por los que pasan los jugadores para continuar su formación rumbo al profesionalismo.

Otro problema de fondo acerca de los extranjeros que llegan a nuestro país, radica en el hecho de que los directivos delegan la búsqueda de refuerzos a promotores que privilegian el negocio por encima de la calidad. Disminuir la cantidad de extranjeros no solucionará el problema si le siguen comprando jugadores a quien les vende petardos caros una y otra vez.

La hierba mala debe cortarse desde la raíz, no sólo las ramas visibles. 

Por otra parte en la última década, la CONCACAF registra a Estados Unidos como el país que más jugadores de la zona exporta a Europa, le sigue Costa Rica. Un poco más atrás vienen Honduras, Guatemala y México. El incremento del nivel de los gringos y los ticos es por demás visible. 

Si los directivos en verdad quieren que el futbolista mexicano comience a destacar, tienen que dejarlos salir a vivir la experiencia del futbol foráneo. Pelearle el puesto a europeos, sudamericanos, asiáticos y africanos. Pero para ello, el futbolista nacional debe salir de la zona de confort que le brinda la buena paga que ofrece la Liga MX.

Al final, la calidad no tiene nacionalidad.

 

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“La Leyenda del Cuarto Rey Mago!!!”

Recuerda…

Hay una leyenda que, sin ser parte de la Revelación, nos enseña lo que Dios espera de nosotros:

 

Se cuenta que había un cuarto Rey Mago (ARTABÁN), que también vio brillar la estrella sobre Belén y decidió seguirla. Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas preciosas. Sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personitas que iban solicitando de su ayuda.

Este Rey Mago las atendía con alegría y diligencia, e iba dejándole una perla a cada uno. Pero eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre. Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables y no podía dejarlos desatendidos. Se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus penas y luego procedía su marcha, que nuevamente era interrumpida por otro desvalido.

Sucedió que cuando por fin llegó a Belén, ya no estaban los otros Magos y el Niño había huido con sus padres hacia Egipto, pues el Rey Herodes quería matarlo. El Rey Mago siguió buscándolo, ya sin la estrella que antes lo guiaba.

Buscó y buscó y buscó… y dicen que estuvo más de treinta años recorriendo la tierra, buscando al Niño y ayudando a los necesitados. Hasta que un día llegó a Jerusalén justo en el momento que la multitud enfurecida pedía la muerte de un pobre hombre. Mirándolo, reconoció en sus ojos algo familiar. Entre el dolor, la sangre y el sufrimiento, podía ver en sus ojos el brillo de la estrella. Aquel miserable que estaba siendo ajusticiado era el Niño que por tanto tiempo había buscado!!!

La tristeza llenó su corazón, ya viejo y cansado por el tiempo. Aunque aún guardaba una perla en su bolsa, ya era demasiado tarde para ofrecérsela al Niño que ahora, convertido en hombre, colgaba de una Cruz. Había fallado en su misión...

Y sin tener a dónde más ir, se quedó en Jerusalén para esperar que llegara su muerte.

Apenas habían pasado tres días cuando una luz aún más brillante que la de la estrella, llenó su habitación. ¡Era el Resucitado que venía a su encuentro!

 

El Rey Mago, cayendo de rodillas ante Él, tomó la perla que le quedaba y extendió su mano mientras hacía una reverencia. Jesús le tomó tiernamente y le dijo: “Tú no fracasaste. Al contrario, me encontraste durante toda tu vida. Yo estaba desnudo, y me vestiste. Yo tuve hambre y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber. Estuve preso, y me visitaste. Pues yo estaba en todos los pobres que atendiste en tu camino”.

 

¡Muchas gracias por tantos regalos de amor, ahora estarás conmigo para siempre, pues el Cielo es tu recompensa!

 

Dios te bendice y te acoge!!!

 

Despertar…es.

 

¿Y usted qué opina?

“Se feliz, porque la piedra nunca es tan grande, porque las injusticias acaban pagándose, porque el dolor se supera, porque la verdad… insiste, porque el coraje te levanta, porque el miedo te fortalece, porque los errores te enseñan y porque nadie es perfecto.

La vida da una segunda oportunidad para todo y pone a cada uno donde debe estar”.

 

 Le comparto este tema que estoy seguro recordará y le gustará: "Los Reyes Magos”  Haga clic en la dirección de abajo:   https://www.youtube.com/watch?v=Bym-3qv1z_Y Si aún no ha leído el artículo “Cuando van mal las cosas… COMO REACCIONAMOS???” se la recomiendo en: 

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Fragmento de “El Mensaje del Señor para ti…

“No hay limitaciones o restricciones solo hay plenitud. Nada es imposible para mí y en la medida que estés unido a mi nada será imposible para ti...” 2  

Despertar…es.

Twitter@Germandelacruzc    

"Despertar...es"  Un encuentro contigo mismo Un libro que una vez que inicias, no podrás dejar de leer.

 “QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”

Germán de la Cruz Carrizales

  Torreón, Coahuila. México

 

                 MMXVI

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Previa Tigres vs Pumas Gran Final Ida 2015

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Previa Tigres vs Pumas Gran Final Ida 2015

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No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla y hoy esta ya en juego la final del futbol mexicano, el favorito es Tigres y aunque los Pumas fueron superlíderes, el peso que Gignac le da a los felinos los coloca como favoritos.

Vengan sus pronósticos raza.

Yo voy Tigres 2-0 Pumas

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Los clichés y la mala temporada de @ClubSantos

“Vengo a aportar mi granito de arena”, “Cuando surgió la posibilidad de venir, no lo pensé dos veces”, “Hay rumores pero yo estoy muy a gusto en el club, nadie ha hablado conmigo”, “Estamos en deuda con la afición”. Frases como ésas las hemos escuchado tantas veces de jugadores, técnicos y hasta directivos, que se han convertido en verdaderos clichés del medio futbolístico.

Pero al igual que los protagonistas del juego, también los aficionados tienen las suyas.

Debido a la mala temporada de Santos Laguna, es bastante común escuchar y leer pláticas entre fanáticos del equipo en las que se llega a la conclusión de que la pésima actuación del club se debió a que los jugadores “no sienten la playera” y le piden a la directiva traer de vuelta a futbolistas que han dejado huella en el club porque “sí le tienen amor a la camiseta” y por ende, ellos sí dejarán el alma en la cancha por defender el honor del escudo al que representan.

Ese famoso amor a los colores es algo tan sobrevalorado que ha resultado muy lucrativo para algunos personajes del balompié que gracias a que van por la vida pregonando el supuesto cariño que sienten por un equipo, son contratados más por la nostalgia que despierta en los aficionados el ver a uno de sus héroes de pantalón corto volver, que por los resultados que puedan llegar a tener.

Claro que hay quienes además del cariño a los colores, el profesionalismo con el que trabajan los hace obtener el rendimiento que se espera de ellos.

El amor a la playera no es besar el escudo luego de anotar un gol, pues, sino trabajar con profesionalismo para la institución que te paga.

Otro de los argumentos de los aficionados para justificar el mal desempeño de algún jugador es porque “no le pone lo que hay que poner”, no con esas palabras pero usted sabe a lo que me refiero. En el vertiginoso futbol profesional de hoy en día en que el artista del balón además de tener un empeine prodigioso debe ser un verdadero atleta, el correr, meter fuerte la pierna y convertirse en un todo terreno es algo que va implícito al saltar al teatro con escenario de alfombra verde.

Aquél que no esté dispuesto a correr los noventa minutos, a recibir patadas del contrario malaleche y levantarse como si nada hubiera pasado, probablemente no tendrá derecho a amarrarse las cintas de los zapatos en un vestidor de primera división.

El pésimo desempeño que tuvo Santos esta temporada, se debió principalmente a la falla en la planeación del plantel para encarar el torneo, es decir, la falta de un delantero contundente que aparezca en los momentos importantes, a la mala toma de decisiones en la dirección técnica y también, por qué no, a la falta de profesionalismo o “amor a la playera” de algunos jugadores.

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